Cuando fungimos como docente rural en uno de los Pueblos del Sur del estado Mérida (Venezuela), más específicamente en "Mesa de Quintero", del Municipio Guaraque, me llamó la atención, a pesar de la antropización del paisaje, la diversidad animal existente y en mi primera tarde, sentado en un corredor, pude advertir y observar a una esmeralda voladora, se trataba de un escarabajo coprófago que después de estudiarlo supe de que se trataba de un Scarabaeidae de la tribu Phanaeini, Oxysternon conspicillatum (Weber). El interés por los hexápodos me colmó desde entonces y así, procuramos "patear" la zona en mis tiempos libre y los fines de semana en que no viajaba hacia mi residencia en Ejido.
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| Macho y hembra de Oxysternon conspicillatum (Weber). Fotografía extraida y adaptada de Edmonds y Zídek: Revision of the Neotropical Dung Beetle Genus Oxysternon. 2004 |
Donde vivía en el pueblo y en algunas casas, era común observar colgados en los corredores, panales de abejas criollas sin aguijón envueltas en cascarón de cambur que llegado el momento, del cual el campesino conocía, procedían a "castrar" tales nidos. Esto consistía en retirar el cascarón y partir la colmena en dos y escurrir, una vez agujereado las botijas, la miel clara y deliciosa la cual procuraban guardar para afecciones oculares. Yo la utilizaba como complemento alimenticio, esto es, una capa de la misma la colocaba en las tajadas fritas de plátano que consumía bien al desayudo, en la merienda o en su defecto, para endulzar las infusiones de manzanilla o cidrón. Una vez castrado el panal, cada parte era de nuevo envuelta en cascarón de cambur y colocada colgando cerca de otros panales. Me decían que ahora habría una nueva colmena en formación. Sólo estuve por esos lares tres años y hoy en día tengo interés por saber inicialmente de qué especie de abeja se trataba (era una abeja muy pequeña) y cómo ocurría la reparación y activación de la nueva colmena, esto, ahora que recibimos en FUNEA el libro de Rafael Rivero Oramas, "Abejas Criollas Sin Aguijón, 2da. Edición" (A cargo de la bióloga molecular y meliponóloga Palmira Guevara Trejo del Proyecto Milagrosas Meliponas) en donde he aprendido de que no es que no tengan aguijón, lo que sucede es que no es funcional y es así para todas las meliponini, por ello una de las estrategias defensivas consiste en atacar procurando morder al intruso aferrándose al mismo y de allí el nombre coloquial de "pegones" o "angelitas".
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| Rafeael Rivero Oramas (1904-1992). Fotografía extraída y adaptada de : Abejas criollas sin aguijón de Rafael Rivero Oramas, 2da. Edición. 2025. |
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| Portada del libro |
Por los buenos oficios del Doctor Ángel Viloria (Centro de Ecología, Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC)), podemos ahora disfrutar de este hermoso y valioso libro escrito inicialmente por Rafael Rivero Oramas en 1973. La segunda edición del "Polímata de Los Altos Mirandinos" como lo ha llamado el doctor Viloria, respeta la versión original; pero, está enriquecido con nuevas fotografías, información adicional y bibliografía complementaria actualizada, fácil de conseguir, para introducirnos en este campo enriquecedor de las abejas meliponini.
Lo de polímata no es designado a la ligera, Rafael Rivero Oramas, fue periodista, caricaturista, humorista, literato, dibujante, pintor, cineasta y locutor en la radio de cuentos y tradiciones. Es el creador y fundador de dos revistas de índole educativo, "Onza, Tigre y León" y "Tricolor" además de libros sobre novelas, cuentos o de álbumes sobre la flora y fauna del país en donde junto a otros insignes venezolanos, desarrollaron una labor artística con orientación formativa y lúdica. Rafael Rivero Oramas es considerado, debido a su dedicación formativa del niño y joven venezolano, como padre de la literatura infantil en Venezuela.
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| Portada del libro: El Mundo de Tío Conejo de Rafael Rivero Oramas . 1973.Colección personal de Jorge Gámez |




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